El castillo de Castell de Ferro, cuya destrucción se inició en 1836 tras la explosión de su polvorín, es un edificio de gran interés histórico y arqueológico, presentando en la actualidad una estructura militar con dos elementos bien diferenciados: un gran torreón de origen medieval, y un baluarte, añadido e la época moderna. La fortaleza se inserta en una elevación cercana al mar, que fue objeto de una prospección arqueológica intensiva en el año 2008 y que permitió evaluar los restos existentes y conocer la evolución de todo ese espacio a lo largo del tiempo.