Todos los buques representados se construyeron en el siglo XVIII, excepto
tres: el primero es un galeón del XVI; el último es una escena del combate en
Cienfuegos, en la guerra de Cuba de 1898, y otro que representa a una fragata
portuguesa saludando al cañón entrando en Río de Janeiro (por conductos que
no vienen al caso, sabemos que al autor le unen lazos familiares con el país
hermano).
El resto de los cuadros son, en un orden generalmente cronológico, buques
construidos en Guarnizo, los tres arsenales peninsulares y el de La Habana,
estando representados todos los sistemas de construcción: Gaztañeta, Jorge
Juan, Gautier, Romero Landa y Retamosa; todo tipo de buques, desde navíos
de línea hasta lanchas cañoneras, pasando por fragatas, corbetas, bergantines,
etc., pero con especial predilección por los navíos de 1.ª clase y por escenas
de combates, desde el de cabo Sicié hasta de las Guerras Carlistas, pasando
por la Guerra de Independencia de las Trece Colonias, San Vicente, Trafalgar,
etcétera.
no se trata de un libro de historia, para acometerlo es
necesario un conocimiento profundo de los episodios históricos abordados por
el autor, que ha logrado una valiosa aportación en la que arte, literatura e
historia se funden en honda armonía. Esta lograda obra, con bellísimas escenas magníficamente reproducida