Relato de viaje que realizó en 65 días de navegación a 12 horas de media por singladura: 800 horas calado hasta los huesos y en soledad. Viajó siempre a pie; contó con la asistencia de un barco que transportaba el combustible necesario y alimentos. El deportista viajaba a más velocidad, muy alejado del barco y perdiéndose de vista. Cada 4 horas esperaba y buscaba al nodriza para repostar combustible en marcha. Narra como se alimentaba en alta mar o salía adelante tras hundirse por el impacto de olas de 8 metros con vientos de 100 km/hora, como dormía, sus encuentros con pescadores ...